Moskitia de Honduras: indígenas en medio del fuego cruzado se resisten a perder sus tierras y su sustento

                                                                                                                    María Suarez Toro, Escribana

Venían en bote en la madrugada del 11 de mayo, rio arriba desde  la barra del rio Patuca en la Moskitia hondureña al noroeste del país. Luna en menguante, perfecta para el viaje de regreso a la comunidad de Ahuas. Llegar a casa para bajar las bolsas de la comida de la semana que les aseguraría el sustento a ellas, que en su estado de gestación, requerían un poco más de lo que consumen en otros tiempos. Y los jóvenes, que también habían viajado las 8 horas de la madrugada.

 “Es normal viajar de noche por el rio,- dice a Escribana Tito Nell, presidente del Consejo de Ancianos de Ahuas – ese rio es el equivalente a las carreteras de ustedes en las ciudad, donde si tienen que viajar de noche, se montan en el carro y se van.”

 Don Tito explicó que venían en un pipante de motor, que es el equivalente a un taxi,  lleno de comestibles y de 18 pasajeros que regresaban de hacer las compras. “Tuvieron la mala suerte de estar en medio del problema que hubo. Cuando escucharon los helicópteros, encendieron sus lámparas para que supieran que lo que venía por el rio era un bote de pasajeros. ¡Esa fue su desgracia!” 

                                          Parte de prensa 12/05/12

Dos mujeres embarazadas, dos niños y dos hombres adultos murieron por los disparos hechos desde helicópteros artillados pilotados por militares estadounidenses sobre una embarcación que regresaba desde la barra del río Patuca a su comunidad.

Los asesinados fueron: Hasked Brooks Wood de 14 años, Juana Jakson de 28 años y  en estado de embarazo de 5 meses, Emerson Martínez Martínez Henríquez de 21 años y Candelaria  Pratt Nelson de 48 años de edad y embarazada de 5 meses, originaria de Barra Patuca y residente en Brus Laguna.

Otras 4 personas heridas, permanecen en el hospital de La Ceiba unos y el de la Iglesia Morava en Ahuas otros: Hilda Rosa Lezama Kenret de 54 años, Melanio Olopio Nixon y Wilmrer Lucas Walter de 14 años de edad, y  Lucio Adán Nelson Queen de 22.

Un operativo que incluyó eventualmente la captura de otra embarcación de narcotraficantes y  confiscación de sacos de droga que era movilizada en vehículos desde una pista clandestina hacia donde se encontraban las lanchas para transportarla a otros puntos, lo cual fue impedido por la Policía. Pero inmediatamente los agentes de los helicópteros ocuparon el poblado, realizando allanamientos de casas y la detención ilegal de Celin Erickson Curbelo y Doly  Wood y amenazas a Clara Wood Rivas, fue realizado por casi 40 agentes de la policía de Honduras acompañados de lo que la gente de la comunidad describe como  dos hombres altos, blancos y de habla inglés con muy mal dominio del español.

Todos los agentes del operativo militar se habían bajado de dos de los helicópteros que minutos antes capturaron un bote que cargaba droga, mientras los muertos y heridos del bote equivocado permanecía a la orilla sin atención médica.

Indignada la población, algunos hombres fueron esa misma noche a quemar las casas de los que sabían son los que trafican drogas que vivían en el pueblo.

“Han venido muchos periodistas de Canadá, Estados Unidos, Europa y América Latina a entrevistarnos y tomar fotos, hablar con los familiares y con la comunidad, etc., y han venido de los derechos humanos y periodistas de Honduras” añadió Nell.

 Las informaciones de prensa internacional evidencian versiones contradictorias a las que explican los pobladores sobre las responsabilidades en los acontecimientos en el rio.

 Según Associated Press (22/05/12), la Administración para la Ejecución de las políticas sobre Drogas (DEA) del departamento de Justicia de los Estados unidos dijo en repetidas ocasiones que la misión que  incluyó dos helicópteros de Estados Unidos se ha limitado a una función de asesoramiento a sus homólogos hondureños de la Policía Nacional y no a usar sus armas. Cuando esa agencia de prensa pidió el lunes después de los hechos a Dawn Dearden, – portavoz de DEA –  que respondiera a la historia de los pobladores, este les dijo que no había personal de la DEA en el pueblo.

 El Departamento de Estado de los Estados Unidos declaró en el mismo comunicado del AP, que los helicópteros utilizados en la operación fueron pilotados por soldados guatemaltecos y los pilotos estaban contratados, sin dar datos acerca de las nacionalidades de los contratistas.

José Ruiz, portavoz del Comando Sur de EE.UU., que supervisa los militares de EE.UU. en Honduras, dijo que no había tropas estadounidenses allí. “Podemos confirmar que no había personal militar de Estados Unidos o activos militares estadounidenses implicados. El  portavoz del Ministerio de Seguridad de Honduras, Héctor Iván Mejía, dijo que no tenía información sobre el ataque reportado por los residentes.

 Don Tito: ¿Qué más puedo decirle a una periodista de Costa Rica que puede leer todo lo que ya hemos dicho a estas alturas, después de los lamentables hechos?”

 M: Quisiera saber cómo se sienten los familiares y vecinos y qué van a hacer frente a esa barbarie.

 T: Vamos a demandar al estado de Honduras para que se haga justicia. Han dado los datos a derechos humanos y vamos a decidir cómo hacer.

 M: ¿Qué se está violando?

 T: Gracias por preguntarme eso. Es la dignidad y el derecho de los indígenas lo que se está violando. Lamento mucho que esto haya pasado en mi pueblo porque ya son muertes y heridos y nunca habían visto un fuego cruzado así; muchas lágrimas han caído y tenemos demasiado dolor al corazón por todo lo que pasa.

 Miriam Miranda, activista de la Organización Fraternal Negra Hondureña a la defensa de los derechos territoriales y culturales del pueblo garífuna (OFRANEH), una organización no gubernamental en la región,  dijo a Escribana que el virtual estado de queda en el pueblo es falta para el pueblo que vive de su trabajo y se mueve por el río. “Es prácticamente una violación a su derecho a desplazarse libremente.”

Añadió que la criminalización del pueblo misquito, acusándolo a todos de ser narco traficantes, cuestión que ha sido  reproducida por los grandes medios en Estados Unidos que circulan por el mundo, haciéndose participes de esa criminalización. “Además la DEA con el ejército hondureño han militarizado la zona entera a nombre del narcotráfico y sentimos que es una intencionalidad para expulsar al pueblo misquito de su región por ser la más rica en recursos de petróleo y hay planes para sembrar agro combustibles y las hidroeléctricas.”

    
                                         Parte de prensa COFADEH 25/05/12)

 De lo que acaba de ocurrir en Ahuas se pueden sacar tres conclusiones preliminares:

1. El operativo nocturno lanzado contra supuestos blancos narcotraficantes la madrugada del viernes anterior fue protagonizado por militares estadounidenses uniformados como agentes de la DEA. El alcalde Baquedano, de Ahuas lo ha confirmado.

 2. Un ejército extranjero amparado en el nuevo concepto hegemónico de “guerra contra el narcotráfico”, legalizado en reformas al Tratado Militar de 1954, viola la soberanía territorial y mata población civil como si estuviera en Irak, Afganistán, Libia o Siria.

3. El “estado fracasado” de Honduras le dio paso ya a la ocupación militar extranjera en el guión de la llamada “guerra contra los carteles de la doga”, similar a lo ocurrido en los últimos ocho años en México, Colombia y Guatemala.

                                                                 ¿Qué pasa?

 El departamento de Gracias a Dios, conocida históricamente como  la Moskitia, es la  selva tropical más extensiva que existe en Latinoamérica después de las Amazonas. La cuenca de la Moskitia, comprende una zona submarina de unos 50,000 kilómetros cuadrados, con una extensión terrestre de 15,000 Km cuadrados. 

En el 2001 tenía una población de 76,078 habitantes, de los cuales las mujeres suman el 53.4% y los hombres el restante 46.6%. La densidad poblacional es de 4.48habitantes por Km. cuadrado de la cual el 82% se encuentra en el área rural y el 18% pertenece a poblados urbanos.

 Allí coexisten cinco grupos étnicos  diferenciados: Miskitos, Tawahkas, Pech, Negros Garífunas y no indígenas (latinos).

Recientemente se ha intensificado globalmente un interés por la Moskita, especialmente porque la política económica actual de “capitalismo verde”, ha descubierto que en esa región se encuentra una de las áreas protegidas más grande del continente: la zona hondureña del corredor Bio-cultural Mesoamericano, que cuenta con importantes yacimientos de petróleo, bosques, selva, humedales, reservas coralíferas y ríos caudalosos. Alberga la Biosfera del Río Plátano, la Reserva Tawanhka Asangni y el Parque Nacional Patuca, los arrecifes coralinos de las Islas de la Bahía y Cayos Cochinos y parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM).

Es una región de difícil acceso, con una mínima infraestructura occidental y mucha diversidad cultural y ecológica, que contaba con una escasa presencia del Estado hondureño en la zona hasta hace poco. Desde inicios del nuevo milenio, los ojos y bolsillos de la industria extractiva trasnacional, mezclada con la doctrina de seguridad de los Estados Unidos a nombre de la guerra contra el narco tráfico y el narcotráfico mismo.

Según la organización sin fines de lucro que apoya mundialmente el desarrollo autóctono de las culturas ancestrales, Cultural Survivial, en el 2006 Stone Container, una multinacional con sede en Chicago propuso un proyecto que aunque fue rechazado por el gobierno, puso en alerta a los pueblos originarios de la Moskitia. Se trataba de un proyecto de manejo de bosques que hubiese resultado en la extracción de miles de hectáreas de pino para exportación.

Las comunidades formaron sus coaliciones para defender la Moskitia, asediada y codiciada también por las corporaciones petroleras. En el 2009 habían sido presentadas a la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna), más de 30  solicitudes de concesiones de exploración y explotación petrolera sobre los pozos que se han descubierto a lo largo de la zona marítima y terrestre de Honduras.

Varias empresas recibieron permisos de exploración en cinco departamentos, uno de ellos siendo la región de la Moskitia y en ese mismo año una nueva Ley para permitir las concesiones extranjeras fue sometida al Congreso. 

El anteproyecto de la nueva Ley de Hidrocarburos contiene concesiones de exploración y explotación de 100,000 hectáreas en tierra firme y de 200,000 en la zona marítima y continental (Artículo 21). Se plantean contratos con duración de 6 años más 2 de renovación para exploración y 30 años y 5 de renovación para explotación (artículo 22).

De acuerdo a la experta ambientalista Danira Miralda Bulnes (La Tribuna, mayo 2009), las más recientes exploraciones son las de los años 90, efectuadas en los alrededores de la comunidad de Ahuas, en el centro de la Moskitia, donde ya se han excavado entre 20 a 25 pozos. 

De acuerdo a Rigths Action, una organización sin fines de lucro que monitorea la política de los Estados unidos en Centroamérica, “la compañía tejana Texas Oil and Gas Company, una empresa conjunta con concesiones en la Moskitia, estima que hay de seis a ocho millones de barriles en reservas de petróleo allí.”

Las amenazas a los recursos hídricos no son menores. Desde el 2011 está planteado un proyecto de construcción de tres represas hidroeléctricas – Patuca III y las posteriores fases Patuca I y Patuca II, a ser financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Según Cultural Survivial, inmediatamente el pueblo Tawahka de movilizó enviando cartas al BID e informando sobre defensa de su territorio.

Han dicho que rechazan “la construcción de las represas hidroeléctricas, tanto en nuestro territorio como en las cabeceras del río Patuca, la única vía de comunicación  tradicional con el interior del país, y no solo de nuestro pueblo Tawahka, sino de la intercomunicación  de los cuatro municipios más importantes del pueblo miskitu en Departamento de Gracias a Dios, formando parte  integral de nuestras vidas y cosmovisión. Los proyectos hidroeléctricos en el Patuca afectarán nuestra seguridad física, alimentaria, la economía tradicional, forma de vida e integridad cultural; siendo estos impactos adversos fatales para la sobrevivencia del pueblo tawahka como cultura diferenciada.”

 Adicionalmente denunciaron al BID y la opinión pública nacional y mundial, las violaciones a los derechos indígenas que se cometían:  el derecho de la consulta, previa, libre e informada de los pueblos indígenas, “recogida en los artículos 6°, 7° y 15° del Convenio N° 169 de la OIT, en los artículos 19° y 32° de la recientemente aprobada Declaración de Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas y de la Política Operativa del BID sobre Pueblos Indígenas.’

El proyecto hidroeléctrico Patuca fue inaugurado el 16 de mayo de 2011, cuando el presidente Lobo, contra las protestas y en medio de la violación del derecho de consulta de los pueblos del Patuca, colocó la primera piedra del ambicioso proyecto Piedras Amarillas, conocido como Patuca III, y cuyo costo oscila en los 350 millones de dólares, de los cuales 300 millones serán financiados por los bancos Eximbank y Banco Industrial del Comercio de China (ICBC) de China a la transnacional China Continental y 50 millones la contraparte hondureña de acuerdo a fuentes oficiales.

El proceso de construcción de Patuca III se ha visto afectado por plantones que han hecho los trabajadores exigiendo pagos y seguros de vida, así como por parte de propietarios de las tierras que aseguran no haber recibido indemnización de las 12 mil manzanas que serán expropiadas para terminar de instalar Patuca III.

Dice El Heraldo este 29 de mayo que “de los 1,200 millones que se tienen que erogar para ese fin, solo se han cancelado 317 millones.” Este mes los dueños han amenazado que van a ocupar nuevamente sus tierras si no se les paga debidamente por parte del gobierno.
           
                                                ¿Qué pasa con el caso de Ahuas?

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) presentó el 25 de mayo ante la Fiscalía Regional de Gracias a Dios, la denuncia por graves violaciones a los derechos humanos  contra militares hondureños y estadounidenses de la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA), quienes sin ningún tipo de advertencia dispararon contra un pipante en el que murieron por múltiples impactos de bala, 2 mujeres embarazadas, un joven y un niño. COFADEH solicitó a la Fiscalía Regional de Gracias a Dios que se inicie un proceso exhaustivo e imparcial de investigación en el caso en referencia y los que resulten culpables, sean requeridos ante el tribunal de competencia mediante requerimiento fiscal.

Rigths Action, organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos que monitorea la política estadounidense en la región, envió una delegación de académicos, activistas de derechos humanos y derechos laborales, ciudadanos de Estados Unidos y Canadá a visitar la comunidad de Ahuás entre el 22 – 23 de Mayo del 2012.

En entrevista para Escribana, Karen Springs, canadiense de Rigths Action en Honduras y una de las organizadoras  junto con Alliance for Global Justice la una delegación internacional que visitó Ahuas, dijo que las entrevistas ponen en evidencia que los helicópteros son de Estados Unidos y la gente describió que “habían gringos que se bajaron de uno de ellos y que hablaban en ingles por sus radiocomunicaciones y eran bien blancos.”

“Nos reunimos con el más alto jefe de la DEA en Honduras y la manera como se expresó acerca de los miskitos, como si todos fueran insurgentes y traficantes y dispuestos a traficar por diez o cincuenta pesos  hizo evidente que acusan a la gente para proteger o controlar los recursos naturales en la zona.”

Explicó que el rio Patuca ha sido concesionado a una empresa para el proyecto hidroeléctrico. “Eso es lo que pasa y por eso se ha militarizado la región con una nueva base militar adicional en Laguna de Caratasca cerca de Ahuas, otra en Brus Laguna y ahora una base “temporal” hace unas semanas en Ahuas” concluyó. 

                                     Parte de prensa: Miskitos bajo fuego cruzado
                                                   OFRANEH 16/05/12

El pueblo miskito de Honduras se encuentra desde hace años entre el fuego cruzado de narcotraficantes y agentes de “seguridad” del estado, además del feudalismo imperante en esa zona del país, el que ha sumido al pueblo miskito en una enorme pobreza, a merced de los amos del narcotráfico…

La iraquización de Honduras es  más evidente que nunca: el estado fallido inducido tiene un guión fabricado desde el Comando Sur de los Estados Unidos,  teniendo entre otras como resultado una Honduras sumida en la violencia, hasta el punto de ocupar el denigrante primer puesto en homicidios en el planeta, además del imparable tráfico de armas, del cual es un ejemplo la Operación Náufrago (Castaway Operation), promovida por  el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

La guerra de baja intensidad y  la implementación del terror son estrategias que los Estados Unidos ha impuesto a largo y ancho del globo, con el propósito de cimentar su hegemonía y subsecuente saqueo de recursos… Hasta la fecha son 40 años de la misma receta, definiendo cada día más claro su fracaso. Sin embargo a nivel militar  faculta a los Estado Unidos para fumigar, encarcelar e incluso ametrallar a inocentes.

La violencia que se está imponiendo conllevará probablemente a un éxodo masivo, que servirá para invadir la Moskitia… “la degradación acelerada de sus suelos, hasta la muerte de sus humedales como consecuencia de la construcción de tres represas en el río Patuca, la presencia codiciada de yacimientos de petróleo y gas natural que existen tanto en la plataforma continental como en los humedales,  la expansión del corredor de agro-combustibles y proyectos propuestos para la siembra agroindustrial de palma africana, forman parte del Plan de Nación que promueve la administración Lobo.”

OFRANEH explica que en ese contexto “hay una fuerte migración forzada de la población que Cada día la condición social y económica económica empeora para el pueblo miskito y que va desde la prohibición del buceo de la langosta espinosa para el año 2013, pasando por una degradación acelerada de sus suelos, hasta la muerte de sus humedales como consecuencia de la construcción de tres represas en el río Patuca.

El resultado del alto costo de la vida y la ausencia de fuentes de empleo, abonan desde hace años una fuerte migración de los miskitos hacia otros confines de la costa y los centros urbanos del país. La inexistencia de una política nacional de fronteras ha mantenido el aislamiento, además de los altos costos de transporte hacia esa zona.  

Miriam Miranda hizo un llamado a enviar cartas al gobierno de Honduras para exigir que el estado asuma su responsabilidad sobre los hechos violatorios de derechos humanos y que se garantice la no expulsión del pueblo miskito de su territorio y el respeto de todos sus derechos.”

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