“Solas sentimos mucho miedo, pero juntas somos valientes”

Taller de mujeres del Bajo Aguán, Honduras

17 de febrero, 2012

Por  Margie Thompson,  ESCRIBANA

La conexión con la tierra es vital para las mujeres y sus familias en la región del Aguán en el norte de Honduras, pero ese derecho y muchos otros son violados por el cerco  de terratenientes decididos a confiscarle  las tierras, apoyados por soldados y policía fuertemente armados.

“Las mujeres cargamos el peso del cuido de sus familias amenazadas y atacadas constantemente y el de las amenazas y ataques permanentes, pero por eso también somos participantes activas en los movimientos populares de campesinos decididos a resistir y defender nuestros derechos.”

Así se expresaron las mas de 50 mujeres se reunieron es pasado 16 de febrero en la comunidad de La Confianza en el Aguán para compartir testimonies acerca del robo de sus tierras, de sus maridos e hijos  secuestrados, torturados y asesinados, así como sus propias experiencias sobe las mismas violaciones a sus derechos.

Compartieron además las estrategias de resistencia que han usado frente a la situación y sus sueños para un futuro mejor, libre de violencia y libres para ocupar y trabajar sus tierras. El taller “Cuerpos de mujeres, luchas y esperanzas” estuvo organizado por el Foro por la vida, un grupo activista de mujeres de Honduras formado en el 2009, que usa la expresión creativa  para explorar las políticas sobre los cuerpos de las mujeres después del golpe de estado militar según explicó Melisa Condesa, una de sus participantes.

Las mujeres y sus familias “han sido robadas de sus recursos, el agua, la tierra, los bosques y la fuente de sus trabajados” dijo a ESCRIBANA Gilda Rivera del Centro por los Derechos de las Mujeres (CDM).

En el trascurso del evento, una de las participantes se levantó para excusarse para salir pues acababa de ser informada de que su esposo había sido objeto de un disparo. Otra mujer de nombre Flora mostró a ESCRIBANA las cicatrices  en su cuerpo, producto de la captura y torturas perpetradas por la policía, exigiéndole información sobre los esfuerzos organizativos de de su cooperativa agrícola para recuperar sus tierras. Había sido forzada a entrar a un carro en el que la “pasearon” mientras la golpeaban y le decían que un paquete que llevaban en el carro era el cuerpo de su marido.

Gladis contó que perdió su casa y su tierra luego del asesinato de su marido porque tuvo que huir con sus hijos  con sus 5 sin tener a dónde ir. Desde entonces se unió al movimiento por la tierra para recuperar las tierras, la suya incluida.  “Resistimos, por una vida mejor. Solas cada una tenemos mucho miedo, pero juntas somos valientes, por eso luchamos juntas” le dijo Flora a ESCRIBANA. Añadió que trabajan duro y tiene esperanza de un cambio, pero “sufrimos mucho porque la vida no es fácil.”

Los retos en la vida cotidiana

Para muchas de las mujeres viajar al taller y reunirse en un espacio de mujeres fue una experiencia nueva, dijo  Carmen, una de las organizadoras, quien solamente quiso ser identificada por su nombre como muchas otras.

Explicó a ESCRIBANA que algunas mujeres no pudieron asistir “por falta de dinero debido a que algunos compañeros no las quisieron apoyar con recursos por sentirse amenazados si las mujeres se referían a cosas que pasan en sus propias comunidades.”  Añadió que “es una sociedad machista  y muchas mujeres sienten miedo a enfrentar este tipo de agresión”.

Carmen explicó que esas limitaciones reflejan los retos que enfrentan muchas mujeres de las comunidades que aunque tienen una carga pesada en sus comunidades, cuidando los hijos y sus parientes ancianos, los hombres se reúsan a que tengan los mismos derechos a participar en actividades organizativas de la comunidad. Carmen aclaró que debido a que las mujeres no tienen el control de sus propios cuerpos,  tienen muchos hijos.

Añadió que esos hombres afirman que como ellas no hacen el “trabajo pesado” de cortar la Palma Africana  en las plantaciones o cultivando la tierra, no se merecen los mismos derechos.

En el Taller las mujeres trabajaron en pequeños grupos para compartir sus historias y sus sueños mediante dibujos que compartieron con la plenaria de participantes. Un grupo presentó un dibujo en el que una mujer estaba leyendo sentada debajo de un árbol.  “Algunas mujeres no saben leer pero quieren aprender … soñamos con una vida digna, con agua, electricidad, comida y recursos… soñamos de poder ser felices y alegres … de estar empoderadas a partir de nuestra conexión con la Madre Tierra.

Historia de lucha de las mujeres

El conflicto sobre las tierras ha existido en el Bajo Aguán por décadas, pero escaló desde el golpe de estado que sacó del gobierno y del país por la fuerza  al Presidente electo, Manuel Zelaya en el 2009. Zelaya había negociado y firmado un acuerdo con dos terratenientes de la zona – Miguel Facusé y René Morales – para que devolvieran las tierras de las cooperativas campesinas del Movimiento Campesino Unificado del Agúan (MUCA).  Pero con el golpe militar los acuerdos no se ejecutaron, ante lo cual los campesinos organizados decidieron ocupar sus tierras.  Fueron perseguidos violentamente y sacados por personal de seguridad de los terratenientes y por efectivos del ejército y de la policía fuertemente armados. La zona ha sido militarizada y hay una brutal campaña para confiscar las tierras de las familias y comunidades de la zona.

Consuelo, otra de las participantes el en Taller, narró a ESCRIBANA ejemplo de los abusos constantes de los soldados y la policía contra la población  cuando transita por las calles. “Piden identificación , aseveran que cargamos armas y nos acusan de ser los responsables del conflicto.”

Describió cómo las mujeres están reticentes hasta a caminar en las calles o los mercados para buscar comida para sus familias porque “el hostigamiento sexual  y las amenazas de violencia y de muerte intimidan y hay mucho temor.”

La solidaridad expresada entre las mujeres de Honduras y sus aliadas internacionales en el taller, expandieron sus fuerzas y sus esperanzas para recuperar sus tierras y sus vidas.

El evento de mujeres precedió el Encuentro Internacional del 17-20, 2012 en el que activistas de Honduras y de muchos otros países se plantearon cómo colaborar entre hombres y mujeres para construir soluciones para crear un cambio.

(Fin)

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