Cacica Ngöbe buglé Silvia Carrera, los liderazgos que construyen las mujeres indígenas

                                                                                            María Suárez Toro, ESCRIBANA

13 de febrero, 2012. “Es natural que nosotras representemos colectivamente a nuestro pueblo porque eso se aprende natural de la Madre Tierra porque las mujeres somos las que cuidamos la vida y por eso necesitamos la tierra, la educación y la autonomía de participación porque los gobiernos le niegan la participación a las mujeres y algunos hombres creen que solo somos para madres aunque hacemos de todo” dijo Carrera a ESCRIBANA en una entrevista acerca de los logros y retos de su pueblo en la comarca que lleva el mismo nombre de su etnia.

Electa en septiembre del 2011 por votación popular en su comarca, es la primera cacica en la historia reciente de su etnia. A Carrera le ha correspondido encabezar a su comarca en una lucha contra la explotación minera y de recursos hídricos que estremeció a todas las fuerzas vivas de su país.

                       Silvia Carrera, foto cortesía de la
Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas a ESCRIBANA

La comarca está localizada  entre las Provincias de Veraguas, Chiriquí y Bocas del Toro al sur occidente de Panamá y tiene una extensión de casi 7.000 km en los que viven aproximadamente 160.000 indígenas Ngabe buglé según censos oficiales del 2010.

Hoy por hoy, según cifras oficiales los son el grupo más pobre del país con un 90% de pobreza y de 80% de pobreza extrema. Viven de la pesca y la siembra de maíz, yuca, arroz y frijoles, además de pescar en ríos y mares y migrar estacionariamente a Costa Rica para el trabajo agrícola.

Entre el 31 de enero y el 8 de febrero la cacica lideró una movilización de protesta de más de 5,000 mujeres, hombres, niños y niñas de su comarca que se tomaron los tramos occidentales de la Carretera Interamericana. Motivó la protesta el intento del gobierno de Panamá por reactivar una reforma a la Ley de Recursos de Minería para poder, entre otras cosas, explotar las minas y recursos hídricos de la comarca Ngäbe-Buglé.

El año anterior, mediante movilizaciones masivas también, los indígenas  habían logrado excluir su comarca de las reformas a la ley mediante la negociación de un artículo, el número 5 en la Ley, que ahora iba a ser derogado en primera instancia por el órgano correspondiente en la legislatura, la Comisión de de Comercio y Asuntos Económicos.

Tan solo el Cerro Colorado en la comarca cuenta con una reserva de cobre estimada en 17.5 millones de kilogramos valorizado en casi 150 mil millones de dólares, siendo considerado uno de los mayores yacimientos del continente americano.

Además Carrera tuvo que ponerse a la cabeza de un movimiento nacional de movilización en solidaridad ante la represión de las fuerzas públicas que fueron desplazadas a las zonas tomadas, matando dos manifestantes de la etnia, reprimiendo a cientos y encarcelando a otros en un despliegue por aire y tierra que indignó el resto de la población.

“Todos nos sentimos afectados especialmente cuando, ante una lucha pacífica, la represión y persecución del gobierno levantó una indignación generalizada que se ve en los dos asesinatos, la violación al derecho a la comunicación mediante el corte de la telefonía que dejó incomunicados a todos en la zona, los derechos humanos de niñas y niños que estaban con sus madres en la calle y fueron alcanzados con gases y, hasta rumores de posibles violaciones sexuales que están siendo investigadas en este momento” dijo a ESCRIBANA Sonia Enríquez, dirigente Kuna de la Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas de Panamá, una organización no gubernamental que articula mujeres de las 8 etnias indígenas de su país.

En su comunicado del pasado 7 de febrero declararon que “como mujeres indígenas de Panamá, portadoras de vida, nos unimos en esta lucha con nuestras hermanas y hermanos, en defensa de sus derechos territoriales, de sus recursos naturales y  de su autonomía.” Sugieren la creación de una comisión investigadora que evalúe los casos suscitados en contra de la población indígena y particularmente las violaciones a los derechos de las mujeres y de la niñez.

Finalmente, el pasado 8 de febrero la cacica Ngäbe buglé representó a su pueblo en la mesa de negociaciones con el gobierno cuando el Presidente Martinelli tuvo que retroceder de su postura inicial, comprometiéndose a excluir de la reforma a la Ley la posibilidad de dar concesiones y explotar las minas en la comarca.

Bernando Jiménez, abogado indígena especializado en derechos humanos, es uno de dos hijos de Carrera. Dijo a ESCRIBANA que lo que aprendió de su madre fue “a hablar con la verdad siempre  y a luchar por lo justo.”

Aclaró que la lucha colectiva misma ha sido la escuela donde se han formado en defensa de sus derechos a sus tierras. “Lo que estamos pidiendo no es la gran cosa, es tan solo que se respeten los derechos humanos de nuestro pueblo, derechos que están por encima de las leyes nacionales.”

Actualmente demandan una ley especial que prohíba la explotación de los recursos hídricos en su comarca, un tema que no fue aprobado en las negociaciones que resolvieron el tema de la minería.

Por su parte Enríquez señaló que Carrera ha llenado de orgullo a las demás mujeres de los otros pueblos indígenas, “porque tiene capacidad de negociar con calma y tiene una fuerza de personalidad que no retrocede por los derechos colectivos y lo hace con amor, con la voz y mirada firme y penetrante de una mujer luchadora.”  Finalizó diciendo que “tanto en los medios como cuando la tenemos de frente, vemos que habla con la verdad y sin miedo de decir lo que quiere para su pueblo; este es un momento histórico, por la lucha y porque está al frente una mujer de su pueblo.”

Carrera ha dicho públicamente en su cuenta de Twiter – caciquegeneral – que ”La mujer indígena siempre ha sido luchadora… me reuniré con las que me acompañan para tomar decisiones.”

Dijo a ESCRIBANA que han decidido seguir la lucha porque no todos los acuerdos han sido cumplidos. “Hay detenidos, hay enfermos, no se ha resuelto que no nos quiten en agua de la comarca y estamos creando una comisión que investiga los derechos violados.”

Desde sus 12 años de edad se unió a la lucha de su etnia para que los ngöbe y buglé tuvieran su propia comarca, lo que lograron en 1997.  En el 2008 estuvo en las manifestaciones de los ngöbe buglé cuando se colocaron a las afueras del Palacio de las Garzas para exigir al Gobierno que prohibiera la explotación de la mina en Cerro Pelado, lugar que la vio nacer y donde se crió y vive.

Desde el 2001 creó la primera organización de mujeres en su comarca, una iniciativa para producir y mercadear sus artesanías para generar recursos. “Somos artesanas y agricultoras, a la vez que participamos en las luchas por las tierras, eso no lo aprendemos de nadie, viene de la vida.”

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