Mi pifia androcéntrica doctoral por María Suárez Toro

                                                        “A las diosas lo que es de ellas y la historia la verdad”

Uno de mis principales lectores de tesis doctoral fue un hombre que además de haberme enseñado a descubrir mi propio lenguaje para escribir, me dio una gran lección acerca de mis propias pifias androcéntricas.

Frylan Escobar, escritor y profesor cubano residiendo en Costa Rica, había sido mi profesor de Nuevo periodismo o Periodismo literario durante mi carrera para sacar el titulo de licenciada en periodismo en la Universidad Federada  San  Judas Tadeo en Costa Rica en el 2001.

Y fue porque él creyó en mi capacidad de escribir a pesar de mi dislexia, que lo escogí para ser uno de mis lectores de tesis más adelante en otra Universidad en el 2005. La Universidad de La Salle, también en Costa Rica, había diseñado un curso Doctoral bastante sui generis, creado para romper paradigmas convencionales de la educación. Por ejemplo, no teníamos directoras o directores de tesis fuera del coordinador mismo del programa, quien lo hizo para los sesenta estudiantes.

El coordinador, Francisco Gutiérrez, pensaba que al ser la primera promoción, no existían en el país otras doctoras y doctores que pudieran orientar las tesis desde paradigmas holísticos. Las feministas sabíamos que los paradigmas holísticos no se encontraban sólo en quienes pasaran por el doctorado, ni tampoco se encontraban únicamente en la académica. Pero esa lucha por lograr que otras personas profesionales pudieran dirigir nuestras tesis la perdimos.

Pero cada estudiante se podía apoyar en cuantas lectoras o lectores de tesis quisiera. Yo escogí a Alda Facio y a Froylan Escobar, además de mi compañera doctoral, Constanza Rangel. (Ver créditos en Introducción a la tesis en la Universidad de La Salle, 2005). A Alda por destacada feminista y a Froylan por su perspectiva sobre el Nuevo periodismo.

Alda había sido la directora del 13 doctoral, escogida por el grupo de feministas en el doctorado para orientar al conjunto de los estudiantes doctorales en su tránsito por el curso Género y nuevos paradigmas. (Ver créditos en trabajo del grupo publicado en la web del Doctorado). Esa lucha sí la habíamos ganado. A pesar de que ella no tenía un doctorado, la Universidad la aceptó por sus cualificaciones y experticia en el tema, además de pagarle su merecido. No podía figurar como tal, pero en múltiples escritos y publicaciones (Ver web de RIF, de Alas de Mariposa y web doctoral), las feministas nos aseguramos de que tuviera su lugar en el proceso. También logramos que se le pagara, aunque los honorarios en el doctorado fueron casi simbólicos.

Adicionalmente cuando supimos que tampoco habría tribunal de defensa de tesis como tal, Constanza y yo decidimos organizar uno menos formal, pero no menos académico, al estilo de lo que organiza el movimiento feminista para los derechos de las mujeres. Y lo formalizamos pidiendo al decano de la Universidad de La Salle que lo autorizara para ser realizado en la casa de estudios donde concursamos el doctorado. Escogimos a Alda Facio como jueza, además de Arturo Furnier, ambos por sus capacidades. (Ver reconocimiento en Alas de Mariposa).

A Froylan no le tocó merito alguno, porque el trabajo de lectura de tesis era menos formal y porque aunque de mi tesis salió un libro, el requisito de la editorial fue que se borraría todo vestigio de que el trabajo original había sido una tesis.

Pero lo que tampoco aparece en mi pifia androcéntrica es la que quiero contar aquí. Mi tesis original consistió de cartas imaginarias escritas por mí y por mujeres en la historia que casi no han sido reconocías por sus aportes a distintas disciplinas del saber de la humanidad. Las fui encontrando en el transcurrir de los cursos doctorales cuando leía los autores de los textos asignados y resonaban en mi las voces de mujeres en la historia que cuestionaban las tesis planteadas por ellos.

Por ejemplo, Frijof Capra, uno de los principales exponentes de los paradigmas holísticos en la Física, decía en uno de sus textos que el feminismo ha hecho un gran aporte a los nuevos paradigmas, pero hasta recientemente han retado el patriarcado.

Entonces, en mí resonó la experiencia de Olimpe de Goughes en la Revolución Francesa, que desde esa época hace mas de 200 años, ya retaba los fundamentos mismo del patriarcado en el derecho y el lenguaje cuando organizó a la mujeres revolucionarias para redactar y leer en el parlamente la Declaración de los derechos de la mujer cuando ellas se dieron cuenta de q1ue estaban excluidas de la Declaración de los derechos del hombre que hicieron los revolucionarios.

En mi tesis original, pre lectura de Forylan, ella renace en la historia para contar su propia historia, escribiéndole una carta como si fuese una polilla que está en el libro de Capra y se encuentra con el cometario. Ella le hace una carta a Capra, contándole cómo fue que ellas retaron el patriarcado desde este entonces.

Y así, sucesivamente, van apareciendo, capitulo tras capitulo, 36 mujeres en distintas disciplinas que de una u otra manera renacen para contar sus contribuciones, aportes que muchas veces ponen en entredicho las afirmaciones de los expertos en esas disciplinas.

Pues bien, Froylan me llamó un día de tantos a su casa para decirme que había leído con mucha atención mi tesis y que le parece que tiene un gran potencial, pero que es una barbaridad. Que se preguntaba cómo yo, toda una feminista, podía haber producido un libro tan machista. Que esas mujeres que yo reseñaba se merecían mucho más que el lugar que yo les había asignado, pues esos expertos no les llegaban a ellas ni al tobillo, sin embargo yo las había puesto a responderle a ellos, lo que hacía de ellos el referente principal de la disciplina y no ellas.

Me quedaban apenas cinco días para tener que entregar la tesis. Usé tres para dejarme deprimir y dos para re-escribirla sin en sesgo, usando el recurso más fácil a mi alcance: cambié el sujeto destinatario de las cartas imaginarias para que, en lugar de ser dirigidas ellos, quedaran dirigidas a las lectoras y los lectores del texto.

A las feministas les di su crédito en su momento, a Froylan no. Ya era hora, no fue justo tampoco.

  1. #1 por Sara Henríquez el 10 febrero, 2012 - 8:45 pm

    Hola querida María,
    Que tremenda lección, pero sobre todo mi reconociemiento a vos por tu capacidad de reconocerlo y corregirlo, superando la lógica depresión, que también era necesaria vivirla. Realmente es de gente GRANDE el reconocer que también aprendemos, enseñamos y acompañamos saberes. Sos un ejemplo de lo que las feminstas necesitamos con urgencia…sacarnos el patriarcado de nuestras vidas en todos los ámbitos que estamos, sobre todo, entre nosotras mismas.
    También mi reconocimiento a Froylan, de los profes que necesitamos por montones…

    FELICIDADES y Abrazos.

    Sara Henríquez (Nicaragua)

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