Más allá de las palabras: uso del lenguaje no sexista en la comunicación

                                                                                María Suárez Toro, ESCRIBANA

Talamanca. 27/09/11. “Una de las luchas de REFRAKA en sus producciones de radio es cómo colocar las experiencias de las mujeres para que las demás se identifiquen y puedan valorarse y valorar sus propias experiencias” dijo la encargada de producción de la Red, Marie Guyrleine  Justin en la tercera sesión del curso Género y Comunicaciones en Cocles.

Añadió que una experiencia memorable que tiene es el caso de una radionovela que hicieron una vez acerca de una mujer del campo que migraba a la ciudad a trabajar como empleada doméstica en la ciudad. “La producción destacaba sus derechos y cuando fui al campo mucho tiempo después, a evaluar los resultados del trabajo de REFRAKA, una señora me dijo que esa novela le había hecho cambiar su visión acerca de los derechos de su hija que vivía como empleada doméstica en la ciudad. Las perspectivas de los derechos de las mujeres en el lenguaje de nuestras producciones tiene un impacto bien grande” concluyó.

Foto de Margaret Thompson. De izquierda a derecha: Saint Helene, Marie Guyrleine , Sofie y María.

“En mi caso recuerdo un programa que escuché en la revista radiofónica de REFRAKA donde una maestra decía que la memoria de las escenas que los niños viven en la familia se les queda grabada y la traen a la escuela. Era el caso de un niño que reproducía en el aula de clases a diario, lo que veían en la casa. Cuando la maestra fue a hablar a la familia del niño, la madre reconoció que el comportamiento de su hijo era una reproducción del comportamiento de su padre en la casa. Esa es una perspectiva que yo solo he escuchado en la radio de las mujeres” dijo Saint Hélene Alcena.

El tema de la lucha contra el sexismo en el lenguaje de las comunicaciones fue abordado por ESCRIBANA a partir del primer caso que conocemos acerca de mujeres periodistas y activistas que retaron el sexismo en el lenguaje de las políticas públicas: a Revolución francesa.

“Quien no está en el lenguaje, no existe, porque el lenguaje crea realidades y hace comunidad” fue la primera premisa de ESCRIBANA al iniciar la tercera sesión del curso Comunicación y Género que se desarrolla en Cocles de Talamanca en Costa Rica
entre feministas de REFRAKA y de ESCRIBANA.

El tema, al igual de todos los demás tratados en el curso, desarrolla todo a cuatro niveles indisolubles: El lugar de Haití en el mundo, el lugar de las mujeres en Haití, el lugar de las mujeres en la radio comunitaria y nuestros cuerpos, nuestras vidas en nuestra historia personal.

El caso histórico de Olimpe de Goughes y las mujeres en la Revolución francesa sirvió de ejemplo histórico del impacto del lenguaje no sexista.

La narrativa sobre Olimpia fue usada  para presentar y conversar acerca de los enfoques del lenguaje no sexista, los temas no tratados cuando el referente en el lenguaje son los hombres, el costo de estar desaparecidas en la historia, el valor de nombrar el mundo y la contribución del análisis feminista en esto del lenguaje.

Olimpe fue una   campesina de la campiña francesa, como lo son ustedes  de las zonas rurales de Haití. Al igual que   ustedes, ella que se dio cuenta que el trabajo de la tierra, la subsistencia de su familia, su pueblito y la vida en general, estaba amenazada por un régimen feudal grandes terratenientes para los cuales todo el mundo tenía que trabajar o venderle sus productos).

Decidió irse a estudiar y calculó que periodismos era una buena alternativa para poder expresar ideas revolucionarias que no salían en los medios, al igual que lo hicieron ustedes al convertirse en animadoras de las radios comunitarias.

Ustedes crearon REFRAKA. Ella creó su propio periódico llamado El Impaciente. En El  Impaciente en Francia, divulgaba las ideas de la revolución que estaban llevando amplios sectores, a poner fin al régimen feudal, proponiendo un cambio hacia la “libertad”, “fraternidad” e “igualdad”.

Al igual que en el español, en francés cuando se dice hombres están supuestas a estar incluidas las mujeres. Pero ellas sabían que contrario a eso, sus derechos quedaban fuera. ¿Qué hicieron ellas para tratar quedar visibles e incluidas en la  Declaración?

Primero reconocieron el problema de que habían participado de lleno en la revolución por cambiar el régimen, pero a la hora de redactar las políticas del nuevo régimen, estaban excluidas del lenguaje en el que se iban a plasmar los cambios.

No elaboraron un discurso político acerca de la exclusión, sino que re-elaboraron la Declaración misma. Aunque escribir el género femenino no bastaba, porque en una declaración de los derechos de los hombres, hay temas que definitivamente no están incluidos, era un excelente primer comienzo: afirmar que todos los derechos que se le atribuyen a los hombres son también derechos de las mujeres. Es la mínima tal “igualdad” de la triada: libertad, igualdad y fraternidad de la Revolución francesa.

Había más, que por el momento se les quedó en el tintero de la historia. Ellas no tenían derecho a las herencias familiares, la ciudadanía, a los derechos reproductivos, entre otros. Escribir “en clave femenina” (no solo en género femenino), significa encontrar y destacar también que hay temas que son propios de la experiencia, lo historia, las perspectivas y los cuerpos de las  mujeres, que deben ser incluidos en el mundo de las comunicaciones.

En el parlamento de la Revolución Francesa, aquella sala llena de revolucionarios que habían  elaborado la declaración original, debe haber caído en un silencio sepulcral. Y rapidito se fraternizaron” entre ellos. Y luego de la parálisis y la sorpresa, vino la contraofensiva. Se enojaron, las insultaron y al final los revolucionarios las reprimieron salvajemente, enviando a casi todas a los asilos de locas y a Olimpia, mandándola a la guillotina.

Las mujeres, lideradas por Olimpia en la Revolución francesa, nos legaron muchas lecciones: Una es que escribir  el género femenino es darle vuelta a este mundo torcido por el sesgo patriarcal, colocarlo patas para arriba, como un paso para igualarnos las relaciones entre los sexos desenmascarando el poder detrás del lenguaje. Quien nombra el mundo lo domina porque define a las demás como las otras: menos que humanas, menos sujetas de derecho, etc.

Otra es que escribir en género femenino no basta, pues hay temas y enfoques sobre todos los temas, que quedan por fuera. Escribir en clave femenina es encontrar esos temas y enfoques sobre todos los temas. Es reconocer que tenemos una experiencia distinta que aportar.

Una tercera es que escribir desde una perspectiva y postura feminista es opcional, pero my ventajoso, pues implica reconocer que hay un problema de poder en la interacción entre los sexos. Entonces no nos toman de sorpresa las reacciones, más bien implica que a la par de los escritos, diseñamos estrategias y acciones para abordar la reacción.

La sesión terminó con un compromiso de continuar trabajando en la elaboración de la política de género de REFRAKA que incluya todas las dimensiones del lenguaje no sexista.

(fin)

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